Hace doscientos veinte días,
que e muerto en tus brazos.
No habla mi arrepentimiento,
sino mi credulidad amarga.
Dices que no merezco nada,
mis lágrimas pagan mi dolor.
Creí morir algunas vez,
fueron siete días de luto.
Pronto vendrá el fruto,
mientras tanto he de seguir al sol.
Me expuse sola a tus garras,
por ti me hice mundana.

