Hay cuatro voces
que traen del viento
esas pisadas blancas
que me inquietan.
Ojos de pradera joven
hoy no tengo tréboles
que me brinden la suerte
de poder amarte.
No puedo adivinar
el sonido tu nombre,
disimulo quietamente
el no estar aquí.
Prefiero estar ciego
y no tener corazón,
para no extremecerme
al verte a tí
con otro amor.
SANTOAMOR










