Claud palmas

A tu piel de luna
ojos verdes palmas,
con tu sol menguante
vuelves a caer.

Miras en las sombras
de aquel horizonte
en la espera magra
de un cruel cariño.

Tu marfil perfecto
detrás del cerezo
que da fruto a tiempo
sin buscar la unción.

Déjame decirte
corazón de cedro,
se construye el cuerpo
con la fe en Dios.

Y a la sexta hora
del cruel otoño,
caen los delirios
si no hay amor.

SANTOAMOR