solo en la playa

Maldita suerte resultó
el pájaro blanco,
quitó la paz de mi corazón,
a causa de ti
quedé vuelto piedra.

No fue suficiente lo nuevo,
la edad de tu furia
atestiguó frente a mí
y quedé desaparecido.

Tus palabras astutas
juguetearon con mi centro
te arrojaste contra mí
provocaste la incoherencia.

Mi luna ya no quiere
parir sueños profundos,
tu oscura predicción
profetiza mi exterminio.

La sangre del poema
es derrame de mi fuente,
me desvié de mi raiz
para lograr ser feliz.

Esta luz tuya me salva
y satisface mi necesidad.

SANTOAMOR