
Dama de fuego
te hundes de a poco
en tu río de dolor.
No comprendo
como pudiste perder
la estrella de tu ternura.
Mar rojo es tu vida
después que tu cuerpo
cortó el lazo divino.
No supiste retener la maravilla
del afecto, que te ofreció
ese hombre cariñoso.
Tu orgullo quedó adelante,
el sol en tu espalda
quemó tu gloria de mujer.
Ya no hay lágrimas
que justifiquen el perdón
por el cual quieres contender.
entresijos

Qué triste el camino de esa mujer. Besos: Anna