Pensar que en nuestros rituales
consumías el cuerpo y la forma
luego agua con hielo
o una gaseosa bien fría.
La consumación la intoxicábamos
en los pulmones con tabaco
como dando tregua
al respiro acelerado.
Por momentos nos conectábamos
con los dioses del placer,
después del juego en el fuego
nos postulábamos para ser también
divinidades orgásmicas y pasionales.
Nos adaptábamos al universo
evolucionábamos relevantes
ante el cielo, siendo una sola piel,
en la transitoriedad de nuestra existencia
impulsores de nuestro lívido volcánico.
SANTOAMOR


