
Me quedé sin ojos de asombros en mi cuerpo
la noche es el día,
el día como el sol,
acto casi eterno y fructifero en esta noche,
agitación de espasmos agotadores en la piel,
ahora solo conmigo el andar continuo de las agujas del reloj
me hablan los silencios satisfactorios del sexo que fue.

Esta la pluma que siempre domina mi sangre
es el cáliz continuo que derramo desde mi mano.
que absorve purezas y pecados ajenos,
Se vuelve azul cada globulo ex rojo de mi ser.

Ella me amó y ya satisfecha su sed,
duerme su regocijo pasado
presente se regocija durmiendo,
yo me quedé sin voz en los poros abiertos,
ella, me llenó.

La luna entonó el himno afrodisíaco para dos,
y esta mano esclava de un boligrafo trasnochador,
baila festejando el evento en una blanca hoja,
pero es necesario dar gracias,
la entrega fue dulce,
su cuerpo fue total,
completa su pasión.

Desde su vida en la foto, ella me observa
pues sabe por demás que es la causante de otro poema,
que nace con la esencia de nuestro amor.

Se devolvieron los ojos a mi organismo,
la miro, me mira con esos ojos verdes tremendamente dormidos,
dormiré junto a ella entraré en sus sueños
para nuevamente hallarla despierta y completa
le diré, amor es bueno que nos amemos otra vez.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR


