Anduvo Diana
Invisible, suelta, entretenida
cubierta de espíritus
y madrugadas excitables sin réplicas,
Caminó en el espejo,
encubierta…
ingreso sin pechos
ni espíritu elegido,
precipicio de pasiones
sus espasmos de soledades
Partió la luna, eufórica,
porque sentía quererlo,
traía la evocación airosa
de una pasión desesperada.
Corrió la piel Diana
buscando el recuerdo,
las candelas mostraban
una sombra en el cielo raso,
ardía con movimientos frenéticos
pero seguía solitaria.
¿Acaso amar esta prohibido?
arde el deseo en su cama,
después del sol,
el retorno de la noche.

