Pescados,
Agasajo de los cristales.
Me conmueven a través
de suspiros inseparables
ausculten su tristeza
en algún Dios acuático,
Ustedes, compañeros domando
la uniforme corriente,
tan pujantes y poderosos.
Cuán lejos está su suerte
en esta mañana,
el pescador llegó
y debe ganar su pan.
Sueñen, algún día podréis
ser vosotros,
pescadores de hombres.
Mientras tanto seréis buen filete.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR





















