
Encantada margarita posesión de primavera
tímida cara que inmoviliza,
las inclemencias sobresalientes del murmullo
carencia de cuadro sin olas.
Primeramente la algarabía y esplendor;
escarapela cenicienta
que en la última etapa de su espiral
sustenta la luna única en las sombras.
Vanidoso y tétrico producto;
del miedo a lo desconocido pero apelable
faja de sudor y saliva pasional.
Deshago el jardín sin estación,
maltratado roca en acantilado solitario
ogollo seco dentro del otoño.
Hago de ciego hasta dejar mis ojos blancos
huida apariencia de albor,
partículas de impresión sin rastros,
briznas sueltas entre mis extremos.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR









